Descripción
Me acompaña una sensación de calma mezclada con miedo e incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en las horas en que no hay luz... Esta obra, que por su oscuridad requiere acercarse para apreciarla bien, te pone en esa situación. Obsérvala y adéntrate en ella, en cada tronco y cada arbusto, en las copas.
Si paseamos por el Montseny en primavera, con sus árboles cargados de ramas que no dejan pasar mucha luz, y al acercarse la noche, la oscuridad llega antes, entre las ramas y los arbustos, los sonidos empiezan a cambiar, nuestras pupilas se dilatan intentando absorberlo todo, pero la noche está cerca y los colores empiezan a difuminarse, convirtiéndose en solo sombras. ¿Has caminado alguna vez por un bosque al anochecer?
Tus sentidos se agudizan; los sonidos, los olores, el crujido de las cosas a tu alrededor te provocan una sensación de pequeñez, y miras las copas de los árboles buscando la luz. Empieza a aparecer el miedo, fruto de no saber qué hay más allá de esa oscuridad. Solo los animales de la noche estarán ahí fuera; Ellos te verán, pero tú no los verás.



Valoraciones
No hay valoraciones aún.